Autor: José Gabino Córcoles

La moda Fair Trade

En esta entrada, os traigo de nuevo un ejemplo real y muy visual sobre los beneficios reales que posee el comercio justo. En este caso, el vídeo muestra las opiniones y la vida de un grupo de mujeres peruanas que elaboran diversas prendas de ropa con el sello Comercio Justo. Como se puede comprobar, estas mujeres respetan el medio ambiente, del que extraen su materia prima y en su cooperativa poseen un salario digno, no existe discriminación por sexos y no hay trabajo infantil.

Pero de todo ello lo que más llama la atención, es que gracias a esta actividad su actividad empresarial ha podido abrirse al mundo, al tener la posibilidad de exportar sus prendas de ropa. Esto supone una enorme ventaja, no sólo de cara a los beneficios sino también al intercambio cultural, ya que gracias a eso estas mujeres han podido darse cuenta de cuales son las nuevas tendencias y han podido adaptar sus diseños a la moda actual.

Por lo tanto, gracias al Fair Trade han podido entrar en contacto con un mundo globalizado y han tenido la oportunidad de aprender que para que el negocio siga siendo viable deben de adaptarse continuamente a un entorno cambiante, manteniendo, eso sí su esencia en todos los productos. Una sabia lección que nos debe hacer ver que este tipo de comercio posee una utilidad real que en muchos casos desconocemos y de la que, desgraciamendamente desconfiamos.

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La canción del chocolate

Como ya sabéis, desde Marketing lo serás tú nos hemos propuesto hablar sobre el Fair Trade a lo largo del mes de octubre, ya que estamos en el mes del Comercio Justo. Además, hoy voy a afrontar este post desde el punto de vista del marketing, presentando una curiosa manera de dar a conocer el chocolate Justo.

En este caso, la marca con sello Fair Trade ha elaborado un vídeo llamado “Chocolate Song”. El vídeo consiste en la presentación de un videoclip que sirve a la vez como documental y que muestra, de forma muy sencilla y divertida, cuáles son los beneficios que tiene para las gentes de un poblado africano el cultivo de chocolate de Comercio Justo. El mensaje, además pretende mostrar como cambia la vida de los niños especialmente. Y es que como bien dice la canción, consumiendo este tipo de chocolate aseguramos el que un niño pueda ir a la escuela o disfrutar tiempo libre de forma sana, en lugar de que tenga que trabajar duramente o acabe siendo presa de guerrillas o mafias infames de diversa índole.

Es llamativo también el público al que va dirigido. Es obvio que el uso del canal Youtube está dedicado sobre todo a personas jóvenes que manejen con asiduidad las nuevas tecnologías. Por lo tanto podríamos estar hablando de que se quiere sensibilizar a personas de entre 20 y 40 años, en algunos casos con niños. Precisamente, este vídeo también parece estar dirigido a los más pequeños, ya que contiene una melodía divertida y alegre y parte de la historia la cuenta un chico del poblado.

En definitiva, me parece muy buena esta iniciativa de Fair Trade, ya que muestra de forma alegre y en poco tiempo las ventajas que tiene para muchas personas el consumo de productos justos, así como el origen del mismo. Además, no resulta una campaña muy cara y creo que a través de Youtube puede llegar a tener una gran difusión. Contribuyamos todos a extender la “Canción del Chocolate”. Porque “¡Ese es Max!”, un niño alegre y feliz, que puede disfrutar de una vida normal gracias a un dulce producto que además, ayuda a conservar el medio ambiente, permitiendo que su cultivo pueda seguir siendo factible.

Un ejemplo real de Comercio Justo: Vino de Colchagua

Vino Campesino Carmenere 2014

Es evidente que el sello Fair Trade es muy conocido a nivel mundial, el problema es que muchas veces no se conoce la gran cantidad de historias que hay detrás. Por eso, hoy os voy a traer un ejemplo de productores que viven de la venta de vino con sello Fair Trade. Es el caso de la cooperativa de Santa Cruz de Colchagua, en Chile, todo un ejemplo de equilibrio laboral, personal y medioambiental.

El Valle de Colchagua es una pequeña región que se encuentra situada a los pies de Los Andes, en Chile. Posee un bonito paisaje rico en vegetación y en fauna, donde proliferan distintos microclimas que favorecen la plantación y elaboración de una gran cantidad de variedades vinícolas. Pero lo agradable de todo esto, a parte del sabor de sus vinos, reside en la riqueza que genera esta actividad agrícola, no centrada únicamente en el beneficio económico.

Y es que los vinos chilenos de la cooperativa de Santa Cruz de Colchagua llevan sello Comercio Justo. Son una de las empresas colaboradoras y sustentadoras de este sistema de comercialización alternativo, y parece que las cosas les funcionan muy pero que muy bien. Entre otras cosas, son una fuente de empleo directo para los habitantes de esta región, asegurándoles tener la capacidad de poseer una vida digna, no sólo por el salario que reciben, sino también porque las condiciones laborales de los trabajadores permiten que no sufran explotación laboral y cumplen todos los reglamentos de seguridad.

Pero este no es el único elemento positivo del Fair Trade. Este tipo de comercio obliga a respetar el medio ambiente y a cumplir con unos criterios mínimos que evitan que incumpla los tratados internacionales sobre contaminación y respeto del medio natural. Estas buenas prácticas, al ser desarrolladas en un entorno tan bello, han sido a su vez aprovechadas por los habitantes de esta región para crear una industria turística. Con lo cual,  los negocios hosteleros y los comerciantes también han tenido la oportunidad de beneficiarse de los aspectos positivos que implica producir cumpliendo las reglas.

Además, han creado un fondo social, en el que destinan parte de los beneficios al apoyo de otros organismos que realizan labores sociales, como por ejemplo actuación contra varias enfermedades, prestamos financieros y el apoyo a los afectados por catástrofes naturales, como por ejemplo el terremoto del año 2010. De esta manera, aportan beneficios y personal que también revierten positivamente en la sociedad.

En definitiva, estamos hablando de un caso real de éxito, tanto empresarial como social, en una región que quizá hubiera quedado olvidada. Puede parecer mentira, pero no lo es. Siempre debemos tener la esperanza de convertir el mundo en lugar mejor, porque continuamente se demuestra que todo es posible si todos ponemos un poco de nuestra parte. Aquí os dejo el enlace, para comprobar que este ejemplo, es cierto:

http://es.reddelvino.com/

¿Un móvil Fair Trade? Llega el Fairphone, el smartphone libre

Como bien dice Bandi Mbunbi en este vídeo, ya existe un sistema de Fair Trade comumente aceptado en productos alimenticios y ropa. Sin embargo, este pensamiento no está ni mucho menos arraigado en el sector tecnológico, cosa que supone un error gravísimo.

Y es que en el primer mundo somos capaces de disponer de esta tecnología tan maravillosa que son los “smartphone”, con la que podemos intercambiar multitud de información, así como mantener un contacto instantáneo con cualquier persona en cualquier parte del mundo. Lo que mucha gente desconoce es que efectivamente esta tecnología está manchada de sangre. Los minerales que se utilizan para su elaboración son extraídos en condiciones infrahumanas en varios países del centro de África, generando guerras por el control de los dichos minerales que abaratan enormemente su precio.

Por otra parte, una vez extraído el mineral, son fabricados en diversos países de Asia, en factorías donde los trabajadores se encuentran en condiciones laborales muy severas, no sólo en cuanto al lugar y la forma en la que trabajan, sino también en el trato que reciben y en el número de horas que se pasan produciendo.

Por eso, hemos tenido ocasión de conocer una nueva iniciativa llamada Fairphone, creada por Android, que usaría este sistema operativo. Por el momento sólo es un proyecto, pero parece que va calando. El objetivo es la fabricación de un dispositivo cuyos componentes y proceso de elaboración sea limpio y donde los trabajadores reciban un trato justo, así como un salario digno. Esperemos que triunfe.

¿Porqué no enseñamos en las escuelas qué es el Fair Trade?

Según la Organización Mundial del Comercio Justo o”World Fair Trade Organization (WFTO)” exiten 10 principios que deben ser la base dela filosofía de este sistema alternativo:

1. Creación de Oportunidades para Productores en Desventaja Económica.

2. Transparencia y Responsabilidad – Rendición de cuentas.

3. Práctica Comerciales Justas.

4. Pago de un Precio Justo.

5. No al Trabajo Infantil y al Trabajo Forzoso.

6. Compromiso con la No Discriminación, la Igualdad de Género y el Empoderamiento Económico de la mujer y la Libertad de Asociación.

7. Garantizar buenas condiciones de trabajo.

8. Desarrollo de Capacidades.

9. Promoción del Comercio Justo.

10. Respeto por el Medio Ambiente.

Es evidente que estos principios son honrados y pretenden, como mínimo, una mejora del clima social en el mundo. Sin embargo, muchas personas ni siquiera conocen que existen productos que cumplen estos preceptos. Desde mi punto de vista, el error parte desde el inicio.

Hay que tener en cuenta que la escuela no debe ser únicamente un lugar donde enseñemos un conjunto de conocimientos teóricos y prácticos. También debe ser un lugar en el que se enseñen valores éticos, así como un cierto criterio social. Esto, parece que hoy en día, no está teniendo lugar. Es así en muchos sentidos y también ocurre con el Fair Trade. Y es que nuestros niños y jóvenes desconocen toda esta serie de valores, no sólo sobre el comercio justo, sino incluso de forma general.

Así pues, creo que podría ser un elemento muy enriquecedor el hecho de transmitir unos principios basados en la igualdad, en el respeto (por las personas y el medio ambiente) , en la transparencia y en el trato justo a los trabajadores. Si desde la base, las personas fuéramos más conscientes de esto, seguro que nuestra sociedad sería más justa, habría menos corrupción y menos explotación en todos los sentidos. Si esto fuera así, también tendrían más importancia o serían más valorados los productos con sello Fair Trade. Serían más conocidos y probablemente se venderían más.

¿Porqué toda esta serie de valores y buenas conductas no se enseñan en los institutos y colegios? Sinceramente creo que por una falta de compromiso y de trabajo de todos. Desde las administraciones públicas, hasta los grandes organismos, parece que sólo interesa crear robots dedicados a producir. Nadie dice que no haya que producir, pero produciremos más y mejor si lo hacemos bien y si nuestros jóvenes poseen unos determinados valores y un cierto respeto por las personas y por lo que hacen.

Esto, que algunos criticarán, tiene una fácil explicación: con el sistema actual (económico-político-social), tenemos unas altas tasas de paro y corrupción, que generan problemas sociales y delincuencia. ¿Queremos seguir así o es hora de empezar a cambiar las cosas? Mi respuesta es clara: ha llegado el momento de tomar medidas y creo que se debe empezar por el sistema educativo. Juzguen ustedes mismos.

Una historia de esperanza

El atardecer cae sobre una remota región de la India. Antaño fue tierra de abundantes bosques y pastos, hoy es un lugar yermo, lastrado, seco y miserable. El pequeño taller de Ram, sigue funcionando. Aprendió el oficio de artesano, hace mucho tiempo, y esto es algo que le enorgullece. Ram está contento porque gracias a sus manos puede crear objetos y adornarlos de muy diversas formas. Ram es todo un artista.

Dicen que en la vida lo más importante es sentirse a gusto con uno mismo, sentir que lo que haces tiene un sentido. Sentir que cada uno de tus actos te convierte en una persona mejor. Ram se siente así. Gracias a su pequeño taller gana dinero suficiente para mantener a toda su familia. Además, algunos de sus hijos trabajan con él, lo que supone una tremenda alegría.

Otros muchachos y muchachas del pueblo han tenido que emigrar a las ciudades. De ellos se cuentan historias desagradables, de otros no se sabe nada. La pena invade a sus familias, que pierden a sus pequeños en un mar de dudas. Todos saben que la ciudad es un lugar putrefacto y atestado, donde proliferan infinidad de enfermedades, donde los abusos de cualquier tipo son, desgraciadamente, habituales. Son lugares indeseables. En el mejor de los casos, se acaba trabajando en condiciones insalubres para grandes fábricas de empresas americanas o europeas. En el mejor de los casos, puedes sobrevivir.

Pero a Ram, eso todavía no le preocupa. Ram recibe el beneficio íntegro de su trabajo artesano y con eso puede mantener a su familia. Es un hombre feliz, es un hombre que vive gracias al Comercio Justo. Ésta es sólo una pequeña muestra de lo que supone comprar productos de este tipo. Éste es sólo un pequeño paso. Ésta es sólo una pequeña puerta que se abre y muestra la luz de la esperanza. Es pequeña sí, pero gracias al Fair Trade, mantiene viva la esperanza de vivir en mundo mejor. Y sólo eso, por sí mismo, ya merece la pena.

Posdata: Basado en una historia real.

© Pablo Tosco / Oxfam Intermón

La Economía del Bien Común: Beneficio económico y social al mismo tiempo

 

Desde Marketing lo serás tú, queremos contribuir a la promoción de causas justas. Por eso, este mes dedicaremos gran parte de nuestros artículos al Comercio justo, ya que es Octubre es el mes del Fair Trade. En este artículo hablaré a cerca de la aparición de un sistema económico alternativo al actual, pero real. Se llama La Economía del Bien Común.

Existen diferentes movimientos que abogan por la creación de una economía sostenible y que respete los derechos de los trabajadores. En esta línea, hemos visto aparecer unos años atrás, lo que se conoce como “Comercio Justo”. Este consiste en la venta de productos que, aunque tienen un importe ligeramente superior, contribuyen a generar ingresos a personas de países en vías de desarrollo, al recibir el beneficio íntegro de la venta del producto que ellos han elaborado. Además, estos productos están fabricados bajo unas normas que respetan a la persona y al medio ambiente.

En esta línea, han aparecido recientemente otras voces que plantean modificar el sistema económico de forma coherente. Es el caso del profesor Christian Felber, un profesor de economía de la Universidad de Viena. En 2010, lanzó al mercado el libro “La Economía del Bien Común”, un texto que fue un éxito de ventas en Alemania, Austria y España.

Este austriaco plantea la posibilidad de modificar los valores por los que se guía el sistema económico, no la modificación completa del sistema. Para Felber, la clave está en que las empresas sigan compitiendo y sigan generando beneficio económico. Ahora bien, lo que se plantea es recompensar una actitud honesta, solidaria, responsable, cooperadora y sostenible.

De esta forma, esta teoría plantea que no sólo se debe medir el dinero que ha generado una empresa, sino también medir qué beneficios ha generado para la comunidad y para sus propios trabajadores, otorgando una serie de puntos en función de los beneficios sociales que ha generado. Las empresas que más puntos obtuviesen, poseerían más ventajas, como que serían más publicitadas, tendrían mejores condiciones de acceso al crédito, se les otorgarían más contratos públicos o pagarían menos impuestos. Así, existirían dos balances, uno financiero y otro social, que deberían estar equilibrados, dado que una empresa puede tener un muy buen balance financiero pero, al mismo tiempo, puede estar explotando a sus trabajadores o estar perjudicando al medio ambiente.

Mucha gente ha calificado este modelo de utópico, y a la vez otras localidades (algunas en España) ya están optando por aplicarlo. La teoría ha generado controversia, pero en realidad propone algo que, en mi opinión, no es tan descabellado ni tan complicado de implantar, teniendo en cuenta que en algunos sentidos ya se está haciendo algo parecido (por ejemplo las empresas dedicadas a las energías renovables ya reciben subvenciones). Desde luego, creo que estamos obligados a hacer algo y a mejorar, en la medida de lo posible el sistema económico y democrático.