El Comercio Justo no sale bien parado de los supermercados

Podemos encontrar productos de Comercio Justo en casi todas las grandes superficies, aunque el trato o disposición que estas hacen sobre estos productos, manifiesta una clara falta de apuesta por este tipo de economía que en cambio si se observa en los pequeños comercio de barrio.

Cualquiera puede hacer la prueba. Vayamos a una gran superficie, elijan cualquiera que les guste y empiecen a fijarse en que pasillo están ubicados los productos destinados al Comercio Justo. En la entrada ya les digo yo que nunca estarán expuestos porque ahí se ubican las ofertas y lo que, principalmente, el supermercado está interesado en que compres.

Por si no lo sabían, la distribución en un supermercado de la talla de Alcampo, Carrefour, Mercadona, Dia o Eroski no está hecha al azar y cualquier pasillo y estante, cualquier ubicación en altura o cualquier orden establecido, está diseñado a conciencia para nosotros, más bien para que nosotros compremos. ¿Por qué los productos de Comercio Justo no juegan con las ventajas de otros productos?

Café de Comercio Justo entre marcas que no lo son

Café de Comercio Justo entre marcas que no lo son.

El consumo de productos de Comercio Justo, el cual siempre llevará un sello que lo identifique cómo tal-por ejemplo el de Fairtrade-y cómo ya mencioné en un anterior post, fomenta la creación de “unas condiciones ventajosas para productores locales, también un salario digno, la erradicación del trabajo infantil, la equidad de género, el respeto al medio ambiente, el fomento de este tipo de estrategias comerciales o respetar su identidad cultural”. Son metas muy loables para la reputación de cualquier supermercado, aunque podría ir contra la mayoría de productos que venden y no participan de ese mercado equitativo.

Tal vez, llamar maltrato por parte de los grandes comercios, podría ser exagerado ya que algunos si que dan cierta importancia a los productos de Comercio Justo, pero en su mayoría se encuentran con las trabas de siempre:

  • Participan de la competencia con el resto de productos, cuando el fin es mucho más altruista.
  • Son mezclados con el resto de productos de su mismo familia, sin permitir la individualización que este tipo de producto requiere para poder concienciar.
  • Puede suceder algo peor, ser mezclados con los productos de otras nacionalidades, cómo fajitas o fideos orientales, creyendo que son algo “exótico” para el consumidor.
  • Son mezclados con los productos bio y ecológico, que aunque compartan ciertas características, no son la misma cosa ni persiguen el mismo fin, por lo que fomenta la confusión en el cliente.
  • Los empleados no poseen una formación específica acerca del Comercio Justo ni la procedencia de cada producto.
  • No se incluyen expositores con flyers que expliquen el funcionamiento de este tipo de comercio o el compromiso al que llega el consumidor comprándolos.

Algunos cuestionan que deban tratarse estos productos de forma diferente al resto, pero el hecho es que en si, el mismo producto, es ya diferente al resto de la competencia, por ello es necesario que para el fomento de su consumo reciba un trato diferenciador en las grandes superficies.

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