No poseemos conciencia de Comercio Justo

Durante el mes de Octubre venimos haciendo varios artículos, actividades y concursos para fomentar y dar a conocer lo que es el Comercio Justo. Más allá de definirse como un comercio solidario y alternativo, es un compromiso social con el resto del planeta, pero ¿estamos concienciados?

Se acerca el fin de semana y la despensa está casi agotada. Realizamos una lista de la compra con aquello que necesitamos: café, leche, chocolate que no falte, pasta, carne, pescado, etc. Suele ser una lista amplia, aunque en algunos hogares es mucho más reducida y propensa a las ofertas que la gran superficie nos ofrece. De todos estos productos ¿cuántos adquirimos del comercio justo?

La respuesta la da un informe de Intermon Oxfam, “Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas”, en el que destaca un bajo consumo por parte de los españoles, un 2% y que tan sólo el 20% de la población conoce el significado de Comercio Justo. Con estas cifras no es de extrañar que, a pesar de lo solidaria que es al población española, sigamos contribuyendo a una cadena comercial injusta.

Si nos fijamos en el siguiente gráfico, en este caso una prenda textil, podemos observar que el trabajador se lleva el 0,6% del coste de la camiseta frente al 59% de la venta. Algunos podrán decir que “alguien tendrá que venderlo” sin pensar que la pieza más importante de este engranaje es el que lo fabrica, el factor humano.

comercio tradicional

Lo mismo sucede con los alimentos cómo el café, el azúcar, el chocolate o el algodón. Desde que el productor lo recoge, debe pasar por minoristas locales, transportes transnacionales, mayoristas y transformadores, para finalmente llegar al comercio; una cadena con demasiados beneficiarios.

El Comercio Justo pretende, no sólo unas condiciones ventajosas para productores locales, también un salario digno, la erradicación del trabajo infantil, la equidad de género, el respeto al medio ambiente, el fomento de este tipo de estrategias comerciales o respetar su identidad cultural. Puede sonar algo demagógico pero hacer caso omiso de estas premisas es contribuir a la perpetuación de sistemas injustos y denigrantes para el ser humano.

Los productos de Comercio Justo poseen un precio más elevado-un poco-por la razón que estamos esgrimiendo, porque son las organizaciones las que importan directamente esos productos desde las cooperativas que los productores han creado en su país de origen y siempre pagando un precio justo al trabajo y producto que importan. No estoy diciendo que toda la cesta de la compra se llene de productos de comercio justo-sería lo ideal-pero empezar por lo más esencial cómo pastas, arroces, cacao, café o azúcar es un buen comienzo.

Tal vez debamos ir pensando que nuestro consumismo escandaloso está contribuyendo al subdesarrollo de otros países y la desaparición de otras culturas. No se trata de ahorrar dinero puesto que podemos-y debemos-sacrificar ciertos lujos, se trata de que si permitimos una sociedad injusta, será para todos y no sólo para unos pocos.

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