Campo de pruebas: una peluquería

El otro día acudí a mi peluquero de toda la vida para cortarme el pelo. La espera en el peluquero no es la misma que la del dentista o la del médico, aquí sí te apetece leer una revista o el periódico, en las otras “consultas” te apetece salir corriendo.

De entre todo el catálogo de revistas me dio tiempo a revisar por encima dos especializadas en temas del corazón (no esperaba encontrar una de economía), las cuales dejé intencionadamente en la silla contigua, una al lado de la otra, mostrando la portada. Eran dos revistas muy diferentes, tanto en composición de la portada cómo en el titular elegido, pero sí tenían algo en común: una famosa.

Una de las clientas, con las mechas preparadas, se levantó a coger una de las dos. Al llegar a la silla reparó en las dos portadas y se decantó por la revista en la que mostraba a una famosa de renombre y de alrededor de los 70 años; la clienta tendría entre 40 o 45 años. La revista que quedaba, mostraba en su portada una famosa mucho más joven y con menos trayectoria en el mundo de la prensa rosa.

Las dos revistas estaban dirigidas al mismo público femenino pero no al mismo rango de edad. Cuando queremos introducirnos en un mercado, incluso en redes sociales, debemos medir a qué público exactamente tenemos que hacerlo y establecer sexo, rango de edad, profesión, nivel de estudios, renta, ciudad dónde vive, etc.

Para ello, es importante realizar un estudio de mercado con el que nos acotará de forma exacta el tipo de cliente que tenemos y el tipo de cliente que no tenemos. Ambos requerirán esfuerzos y acciones diferentes; mantener un cliente difiere mucho de ganarlo.

Revista ¡Hola!

Revista ¡Hola!

Revista ¡Qué me dices!

Revista ¡Qué me dices!

Con los datos recogidos y analizados, lo siguiente es trazar un plan de marketing dirigido al cliente o clientes que nos interesa y adaptar nuestra campaña. Las portadas de las revistas que vi estaban dirigidas a mujeres pero de edades diferentes, lo cual se notaba en los colores del fondo, la fuente y tamaño de las letras de título y subtítulos, las fotografías que avanzaban los otros reportajes, la distribución ordenada o anárquica. Cada portada intentaba ser atractiva para su nicho de mercado.

En redes sociales debemos realizar las mismas acciones de adaptación del mensaje y contenidos según nuestro mercado. No podemos hablar de zapatillas de deporte a todo el mundo porque consumiría nuestros recursos rápidamente y la repercusión se disiparía. Deberíamos centrar la campaña en personas que realizan deporte y en especial las que lo hacen a diario; publicar imágenes de nuestras zapatillas en diferentes redes sociales dependiendo del cliente profesional o amater al que queramos dirigirnos; de igual forma incidir en los horarios que más se adecuen; variar los contenidos en exclusiva para rangos de edad y sexo; comenzar alguna promoción o servicio exclusivo que atraiga a rentas bajas o altas; y muchas otras actuaciones que nos permitirán ser mucho más efectivos en nuestras campañas de social media.

Una peluquería es un buen campo de pruebas para medir cuán diferente es el deseo del cliente y cuanta la dificultad en complacerlo o nunca habíais pensado que existen diferentes tonos de castaño.

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