Siempre es mejor un trabajador satisfecho

En las buenas campañas de marketing, todo está pensado al milímetro: el público objetivo, los recursos, los medios de difusión, el producto. Todos los elementos importantes en una estrategia de marketing son tenidos en cuenta desde el principio, salvo pensar en el mejor “medio publicitario” de una campaña: el empleado.

El cliente ve representado en el empleado a un especialista de primer orden. Si existe algún comentario positivo (no forzado) sobre la empresa o sus productos por parte de un empleado, será visto cómo una valiosa información para del cliente.

Imagine la escena: usted va a comprar bollería al supermercado de la esquina y al llegar al pasillo correspondiente observa cómo un empleado se lleva donuts de chocolate. En ese momento se haría la pregunta que todos nos hacemos ¿si se lo lleva un empleado será porque es bueno? Acaban de condicionar su decisión en pocos segundos gracias al valor que supone la decisión de alguien de la casa.

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Pero hablamos de empleados contentos, no de empleados asustados que, de cara al cliente, ponen su mejor sonrisa pero en privado maldicen el día en que entraron a trabajar; y ahí entra la labor de la empresa.

Ya está obsoleta la idea de “empleado bien pagado, empleado bien contentado”.

Los sueldos se han reducido y el trabajo sigue siendo el mismo o ampliado en horas. Las empresas deben ir más allá del sueldo justo, más allá del seguro médico, dental o de los descuentos por comprar sus propios productos. Algunas de las iniciativas novedosas van más allá de los económico y se centran en lo social. De esas medidas podría destacar varias cómo:

  • Servicio de nutricionista, con el fin de velar por la saludable alimentación de tus empleados y no por el físico.
  • Asistencia social, para ayudar unas horas al día con el cuidado de personas mayores, discapacitadas o un empleado lesionado que necesita hacer la compra.
  • El servicio de guardería lo poseen ya muchas empresas grandes o asociación de empresas, lo que no es excusa para empresas pequeñas. Las pymes pueden firmar convenios con guarderías o ludotecas locales para recibir descuentos o servicios especiales.
  • Acuerdos con centros de estudios, academias o incluso profesores particulares para desarrollar su formación en ámbitos complementarios al puesto de trabajo pero no directamente relacionados (idiomas, redes sociales, comunicación afectiva, etc). También es extensible al resto de la familia.
  • Intercambios, a modo de Erasmus, entre trabajadores de países diferentes de la misma compañía o compañías diferentes (acuerdos con empresas de otros sectores) con el fin de conocer otros métodos de trabajo y fomentar su adaptación a los cambios.

Todas estas iniciativas brindan al empleado una perspectiva mucho más humana de la empresa, fortalecen los lazos con la misma y le convierten en un miembro más de la “familia”. Pero el reto no termina ahí, ya que la empresa debe facilitarle los medios para comunicar la satisfacción con su trabajo, el lugar de trabajo, el producto o los nuevos servicios que le solucionan tanto la vida. Una manera efectiva de proyectar su bienestar en la empresa es la interacción en redes sociales mientras trabaja.

El uso que los empleados hacen de las redes sociales se convierte en un valor para la empresa.

Aunque parezca una contradicción de la productividad, no es negativo que los empleados tengan sus redes sociales abiertas durante horario laboral y comenten algún dato relevante sobre el proceso de creación de un nuevo producto (sin revelar secretos de empresa) o un producto existente. En el mercado de los videojuegos, los desarrolladores publican, en sus redes sociales más importantes, alguna foto del próximo trabajo de la compañía, creando una expectación muy superior que cualquier campaña hecha ex proceso.

Antes de llegar a esta fase, no todos los empleados están cualificados para hacerlo, por lo que todo el personal debería tener ciertos conocimientos sobre redes sociales para saber qué, cómo y cuando publicar. Han de tener conciencia de que son la imagen de la empresa y cualquier salida de tono o exceso de amabilidad puede poner en entredicho su aportación, al mismo tiempo que daña la imagen.

Puede ser que parezca un proceso intencionado de crear empleados-vendedores, y lo es, salvo que al crear un entorno de bienestar y comodidad alrededor de él, su publicidad siempre será positiva y espontánea.

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