Café y algo más

Para amantes del café, entrar en un establecimiento, sentarnos en un rincón junto con el periódico del día y saborear tu taza poco a poco, es una manera idónea de empezar el día. Luego está el café de la camaradería, el de la tarde y el de la noche, sólo recomendado para las aves nocturnas y los poetas guardavelas.

El café, con su variedad de tostados y denominaciones, se ha convertido en el producto estrella del día y posiblemente de nuestra vida. Según un informe sobre hábitos de consumo de café en España, “el 63% de los españoles mayores de 15 años (aprox. 22 millones de personas) consumen, al menos, 1 taza de café al día. El consumo promedio es de 3,6 tazas de café al día entre semana y 2,7 tazas de café al día los fines de semana”.

Si, podemos afirmar que somos cafeteros, aunque no conozcamos el proceso laborioso por el que pasa. El grano verde crudo no posee gran sabor, es el proceso de tostado el que lo expande entre un 50% y un 100%. Dependiendo del tiempo de tostadura, podemos encontrarnos café de grano pardo claro, tostado durante un periodo de 9 a 11 minutos, revelándonos información sobre su variedad y su procedencia; o café de grano oscuro y oleoso, tostado durante 12 o 13 minutos, prevaleciendo el sabor a tostado.

cafe

Aunque podríamos mejorar nuestra experiencia con el café, mezclándolo con otros sabores, en pasteles, bebidas o por separado, consiguiendo experiencias nuevas que nuestro paladar nunca imaginaría.

La mezcla con frutos secos siempre ha sido un clásico. Nueces o almendras, en un bizcocho o un cruasán, suelen ser las mejores parejas de baile para un desayuno o merienda gratificante.

La canela va bien con todo y con el café, espolvoreado por encima o con una ramita dentro de la taza, te da ese toque de dulzura para que la expandas por el resto del mundo. La vainilla es otra opción inteligente si deseamos quitarle cierto punto de amargor al café.

Los beduinos preparan su café con cardamomo molido a partes iguales, resaltando la dureza del café. Mientras que en el Yemen se utiliza mucho el jengibre para darles un poquito de picante a la bebida. El cilantro es otra de las opciones que más encajan con un café exprés, concediéndole un sabor floral a rosa o lavanda con tan solo una cucharadita de semillas al moler el grano de café.

La fruta está presente, junto con el café, en casi todos los desayunos, ya sea en zumo o en mermelada. La naranja, en un tiramisú o un licor, equilibra los sabores a la perfección. El plátano posee componentes florales y clavo, al igual que el café, por lo que realizan una mezcla agradable pero a veces empalagosa si se utiliza en un pastel. Otra fruta con la que nos sorprenderíamos es el aguacate. En Asia, al aguacate, tras realizar un batido con leche y azúcar, se le añade jarabe de café o café líquido.

Aunque las mezclas más sorprendentes las ofrecen tres productos muy dispares: el queso de cabra en una tostada y acompañado de un café, la ternera marinada en café al estilo sureño o la rosa.

Sea cual sea nuestra elección a primera hora de la mañana, lo importante ya no es el sabor-que la tiene-sino el momento, tu espacio en el que disfrutas de esas sensaciones que dan fuerza para afrontar el día.

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