Cuando la creatividad supera al producto

Hemos visto anuncios que nos han hecho reír o llorar. Anuncios que nada más visualizarlos hemos dejado de hacer zapping para disfrutar de esa historia de breves segundos. La creatividad supera en muchos casos al propio producto que representa.

Existen anuncios inolvidables, de esos que dejan huella en el espectador y que perduran en la memoria de las personas. Muchos recordamos los anuncios de Coca-Cola, la marca deportiva NIKE, los de la cerveza Heineken o de la marca de vehículos BMW, algunos de ellos convertidos en tendencias urbanas cuando nos descamisamos-anuncio de Coca-cola light-o cuando no ocultamos nuestro gusto por conducir-anuncio de BMW.

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El trabajo de estas agencias va más allá que saber vender un producto. Trabajan perfectamente el engagement y lo llevan a la producción de sensaciones entre marca y cliente. Es la eterna premisa de vender experiencias de vida, momentos inolvidables relacionados con un refresco, unas zapatillas o un coche. Ya sabemos que un BMW corre mucho y que es seguro, lo que nos quieren enseñar son las posibilidades que tenemos con este coche, posibilidades de ser felices, correr aventuras o ser diferentes.

Se podría decir que algunas de las marcas más prestigiosas poseen en su propio adn el gen de la creatividad-gracias a su equipo-y que ya no nos impacta tanto el producto como el mensaje que transmiten junto con este. Es cierto que estos se han convertido en cultura pop reciente-o no tan reciente-gracias a vender por encima de todo su mensaje. Al igual que el arte, consiguen ser únicos, diferentes y provocar en el espectador sensaciones fuera de la propia pintura, en este caso del artículo en cuestión.

Pero no quiere decir que todo sea maravilloso y positivo, puesto que siguen siendo empresas que necesitan beneficios y no premios al mejor anuncio o su botella verde pintada de mil formas y expuesta en un museo. La gente se cansa de los mensajes, de las ideas, las transforman en moda y las van olvidando por otras, perjudicando directamente a la marca.

Un ejemplo de un mensaje-imagen ya desfasada es la protagonizada por McDonald´s, la cual está sufriendo actualmente una reestructuración importante, y decir “reestructuración” es ser amables porque a principio de año cerró más de 100 establecimientos en Japón y la cifra sigue aumentando según bajan sus ventas. Lo han intentado, han querido abandonar su imagen de comida rápida por menús más saludables y el fomento de la actividad física, pero la nueva era de lo saludable y ecológico es mucho más severa y no perdona su pasado de obesidad.

Tal vez llegue el día que nos cansemos de saber conducir o de sentir la chispa de la vida, o de que nos digan siempre que lo hagamos y las marcas entiendan que ya no son dueñas de las tendencias sino que se tendrán que adaptarse a las que los clientes impongan.

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