Sitios de España que hay que visitar

Cuando llegan las vacaciones, parece que salir fuera de España es la idea más común; conocer otras culturas y otras ciudades. Olvidamos que en nuestro país quedan todavía rincones y experiencias por descubrir. Os invitamos a un viaje personal por Mallorca, Cantabria, Madrid, Toledo y Granada.

Mallorca: Mallorca te transporta a la infancia. Sus olores, sus sabores,… todo esos buenos momentos que pasas con los hermanos y/o amigos. Si decides visitar Mallorca no vayas solamente a la playa, visita sus pueblos, sus bosques, sus campos de naranjos. Que mejor sensación el poder pasear entre naranjos después de un día de lluvia. Ese olor fresco a campo recién regado combinado con ese olor tan característico de la naranja. Y si a ese momento de paseo le sumas el coger una naranja directamente del árbol, pelarla con tus propios dedos (sin ayuda del cuchillo), y comerte el primer gajo. Mmm… en ese momento te olvidas de todo y tan solo te centras en tus sentidos: el olor a fresco, el sabor amargo y el sonido de los cantos de los pájaros. Y después de ese paseo matutino por los campos mallorquines llega el momento dulce.

Que mejor momento para continuar esta ruta de sensaciones que irte a una panadería típica mallorquina y degustar sus sabrosas ensaimadas. Probar todo los tipos: de cabello de ángel, de chocolate, de crema,… Y dejando a un lado los sabores os recomiendo que visiteis el casco antiguo de Palma, también el Castell de Bellver y las murallas de Alcudia. Paseando por sus calles te transportarás al pasado, en ese pasado en el que convivían diferentes culturas y que hoy en día continuan viviendo. No dejes de visitar Mallorca, porque Mallorca no es solo playa y fiesta, sino gastronomía y cultura.

Mallorca

Mallorca es naturaleza, turismo y mar

Cantabria: Cantabria es una tierra mágica, donde parece no pasar el tiempo. Desde los picos de Europa, hasta el Cantábrico, se atrapa con su verdor tintado por bosques de árboles enormes. Y es que si caminas por este lugar sientes el peso de la historia y la naturaleza. Es tierra de los antiguos celtas y eso se nota en sus gentes, dotándolo todo de un halo mágico que parece transportarte a otro mundo, lleno de druidas y de ninfas, lleno de duendes del bosque.

También es un reino antiguo, parejo a Asturias, donde los últimos cristianos, resistieron los envistes de las hordas musulmanas que invadieron la península en la Edad Media. Sus pueblos desprenden una sensación de calma infinita y en ellos sientes estar en continuo contacto con la naturaleza. Ésta, se caracteriza por ser espléndida e inmensa, imponente y espectacular. En esta región, es la naturaleza la que doma al hombre y la que determina lo ocurre en todos los ámbitos de la vida. Cantabria es paz, es naturaleza, es historia, es magia.

Playa de Santander

Playa de Santander

Madrid: ¿Irse de vacaciones a Madrid? La primera vez que lo planteé me tacharon de loco y un poco más y me encierran, pero con tal de evitar-mis amigos-los agobios de la playa y los insectos del campo, la jungla de asfalto les pareció la mejor opción. Ya me dijeron que no querían pasar todos los días de museo en museo o visitando el famoso “Madrid de los Austrias”, aunque les pedí un favor, sólo uno, que vieran el Guernica en el Reina Sofía. No había Picasso, ni Miró y ni tan siquiera Dalí, sólo cabían en sus ojos los cuerpos retorciéndose, los rostros gritando y el dolor plasmado en un gran cuadro. Mis amigos no se lo podían creer, acababan de sentir el bombardeo de la ciudad sin haber estado allí.

Como les había dejado el cuerpo un poco descompuesto, decidimos irnos de tapas por los famosos bares de la capital en La Latina y en Sol, pero nada de mesa y mantel, queríamos una barra, una buena caña y conversación entre los gritos de la gente. Brindamos mientras nos llegaban platos de croquetas caseras, unas bravas, unas gambas a la plancha y por si no teníamos suficiente-y por culpa de una apuesta-unos callos para rematar la tarde.

Ya comidos y todavía más sabios-en un bar se puede aprender de todo-no podíamos evitar la visita a varios de los centros comerciales de Gran Vía y Preciados, más por el aire condicionado que por las compras. Subir a la terraza del último piso de El Corte Inglés y tomarse un café a vista de pájaro, nos quitó el sueño y nos ofreció la visión afortunada que las palomas tienen de esta ciudad. La tarde se nos escapaba entre el aroma de los almendros en la Quinta de los Molinos, el ruido de las hojas al pasar de alguna librería o los colores de pantalones y blusas en las pequeñas tiendas de barrio.

La tarde nos encaminaba a la noche, una noche de aire musical, una noche en la que resonaba el grito de un Rey León, la Marsellesa en capital española o los acordes de una triste cabaretera; Madrid se entendía cantando.

Abandonar la ciudad no resulta nunca fácil, porque si el tráfico, los precios o el laberíntico transporte público no consiguen ahuyentarte, Madrid siempre quiere que te quedes para contarte su última historia.

Museo del Reina Sofía en Madrid

Museo Reina Sofía en Madrid

Toledo: Bienvenido a la Edad Media. Deja tu caballo a nuestros mozos, quítate el pesado yelmo y relájate para poder disfrutar de la ciudad de las tres culturas. Toledo, situada a un paso de Madrid es la escapada ideal para pasar allí un día o un fin de semana. Te transportará al pasado y al verte semiperdido entre sus callejuelas te parecerá que estás en el s. XI rodeado de juglares, mercaderes y nobles en sus monturas.

Además de por sus monumentos medievales de origenl cristiano, musulmán o judío también puedes disfrutar de Toledo a través del paladar. Platos contundentes como las Migas, la Olla Podrida o un Cocido de “tres vuelcos” te darán la energía suficiente para enfrentarte a las cuestas que serpentean por la ciudad, y si te gusta el dulce no puedes dejar de probar el archiconocido mazapán de Toledo, una obra de arte deliciosa.

Para terminar, si verdaderamente eres un fan medieval, puedes hacerte con una réplica de espadas famosas del cine y la literatura hechas con el mejor acero toledano; espadas como Tizona, Excalibur, Dardo o Garra. Toledo, una ciudad que no te decepcionará.

Una callejuela de Toledo

Una callejuela de Toledo

Granada: sólo el nombre ya me estremece. Lugar de árabes y cristianos. Cuando paseas por sus calles te trasladas a otro mundo, uno lleno de entresijos y olor a canela, a berenjenas con miel. Huele a té, huele a río.

Impresionante su Alambra, nunca he visto algo igual, palacio de reyes y jardines dichosos de dioses; cuando se acerca la noche y las estrellas se aproximan, el sentimiento de admiración se hace posible. Te envuelve un halo de misterio, de cultura desconocida. Tienes que ir para verlo y lo más importante; sentirlo.

Eso en cuanto a historia, porque si vas a pasártelo bien y beberte unas cañas, es famosa por sus tapas.
Cerveza, buena comida y abundante, y tus amigos alrededor, que más se puede pedir.
Pues Granada, lo tiene todo: río, montaña, buena comida, sitios y calles para visitar. Misterio y arte juntos.

Los jardines de la Alhambra de Granada

Los jardines de la Alhambra de Granada

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