Algún día controlaremos la publicidad

Durante la final de una Copa de Europa o en la emisión del último capítulo de la serie de moda, nos sentimos abrumados por la cantidad de anuncios y anunciantes que se cuelan en nuestras pantallas. Las famosas marcas de refrescos y hamburguesas, las infinitas fragancias para mujer, los helados cuando llega el verano o el anuncio de una gran marca de moda aparecen de forma continua en nuestra televisión.

En las plataformas digitales sucede algo parecido, pero más de acuerdo a lo que ya consumes-visitas en la red. Recordad el momento en el que buscáis el mejor precio de un billete para Francia y su correspondiente habitación de hotel, al momento siguiente de dejar de buscar y acceder a vuestra cuenta de Facebook, os aparecerán ofertas de billetes y hoteles. Nuestras búsquedas están registradas, cómo si dejáramos una huella en la red, para que la publicidad sea más directa.

Pero que sucedería si fuera al revés, si fuera el usuario el que elige la cantidad y el tipo de producto que quiere ver anunciado. Parece una incoherencia cuando estamos hartos de publicidad y de que corten nuestra escena favorita con la última cuchilla de afeitar, pero no es del todo así; no odiamos los anuncios, odiamos a la cadena que los emite indiscriminadamente.

Se podría decir que ya somos “mayores de edad” en cuanto a publicidad. Seguimos siendo influenciables, pero desde la generación MTV, allá por los ochenta, el marketing ha formado parte de nuestras vidas, acostumbrándonos a todo tipo de estrategias, pero convirtiéndonos en expertos consumidores; sabemos lo que queremos. Entonces si sabemos lo que queremos ¿por qué no elegir la publicidad que queremos?

Ya sabemos que si buscamos precios de coches, un algoritmo nos traerá anuncios de coches a nuestro correo o canal de Youtube, pero podríamos seleccionar ese tipo de anuncios antes de que nos llegue de forma “espontánea”. Si queremos comprar un coche, elegiremos para nuestra televisión-con Internet-que durante dos semanas los anuncios de coches sean más numerosos y sobre todo los que hablen de ofertas o descuentos.

Si soy un soltero que busca pareja, podría programar mis anuncios-un estilo a “choose your advertising please”- para que aparecieran los últimos estrenos en el cine, restaurantes, escapadas de fin de semana, ropa y fragancias para caballero, joyas, etc. Anuncios totalmente distintos a los que tendría si la cita funcionara.

La clave está en mi elección personal sobre el tipo de publicidad que deseo, en un feedback total con las marcas y con las agencias y en una evolución consciente por nuestra parte como consumidores. La publicidad está experimentando cambios de forma rápida y es nuestra responsabilidad como profesionales de marketing, hacer partícipes a todos los actores.

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One comment

  1. Una idea interesante, poder escoger la publicidad que nos muestran en cualquier medio. El público seguro que prestaría más atención y el anunciante podría delimitar más para alcanzar sus objetivos.

    ¡Muchas gracias por compartir!

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