Si Ancelotti estuviese en una empresa, también habría sido despedido

La temporada ha terminado para el Real Madrid, una temporada que no se recordará por haber ganado alguno de los tres grandes títulos. La destitución de su entrenador Carlo Ancelotti ha sorprendido tras haber ganado la Décima, aunque en el mundo empresarial se ha visto como lógica.

A pesar de los sentimiento que el fútbol puede despertar, de las pasiones semanales y rituales que conlleva en muchos casos, la profesionalización y el alto nivel de este deporte, ha transformado todo ello en un negocio llevado por empresas. Su objetivo ya no se limita a conseguir que el público se entretenga y vibre con su club, los títulos son ahora el principal baremo para saber si ha sido un gran año o un año de pérdidas.

Los clubes del nivel del Real Madrid, F.C Barcelona, Manchester United o Bayern de Munich representan la élite empresarial del mundo del fútbol. Manejan presupuestos inalcanzables par la mayoría de clubes y su proyección mediática supera incluso a la de los presidentes de sus naciones. Por ello, cualquier tipo de fracaso para estos clubes supone pérdidas millonarias y una merma en su prestigio que pueden llegar a provocar decisiones radicales cómo la de despedir a su principal manager.

¿Es justo despedir a Carlo Ancelotti? El que hasta hace poco era entrenador del Real Madrid siempre ha destacado por su señorío, su sensatez en las declaraciones y su entendimiento con los jugadores. Se podría argumentar que un mal año (ganar súper Copa de Europa y Mundialito de Clubes no son tan valorados) también sucede en las mayores empresas del mundo; las ventas no han sido las esperadas o no se han cerrado acuerdos importantes. La cesión en sus funciones del responsable en esa empresa no se vería descabellada sino todo lo contrario, por ello, no haber ganado ninguno de los títulos que al club le aportaría prestigio e importantes contratos publicitarios o acuerdos, es causa mayor para despedir al manager.

Carlo Ancelotti durante una rueda de prensa. Fuente: realmadrid.com

Carlo Ancelotti durante una rueda de prensa. Fuente: realmadrid.com

Otra de las principales causas por las que Ancelotti no seguirá en el Real Madrid es que no ha sabido gestionar al equipo humano. En una empresa, la responsabilidad es de todos y todos merecen oportunidades. No dejaríamos que los mejores trabajos los realizan los de siempre y a otros les encomendaríamos la tarea de traer café. El fútbol, al igual que una empresa, es trabajo en equipo, donde todos los miembros participan activamente sin que unos pocos se vean apartados y relegados a las tareas menos productivas. Este hecho puede provocar desmotivación-incluso depresiones- y una pérdida del compromiso que le exigiríamos cuando fuéramos a necesitarlo.

Además, algunos miembros del club ha destacado de forma negativa el trato sufrido por Ancelotti, enrareciendo todavía más el ambiente en el vestuario. Su labor consistía en no sólo crear un buen ambiente laboral, también en gestionar las crisis que puedan afectar al grupo, cómo es el caso sucedido con Iker Casillas y las pitadas sufridas por un sector del público.

A raíz de esto, no ha previsto las consecuencias de cargar de trabajo a unos pocos. Si a un grupo de trabajadores le exigimos el máximo nivel durante un prolongado periodo de tiempo y sin ayuda o apoyo, puede provocar enfermedades o problemas de ansiedad. En el caso del fútbol se revela en forma de lesiones, pero en una empresa, el trabajador puede aguatar un ritmo y una carga de trabajo altas, pero no debe llegar al límite de su capacidad si no quiere perjudicarse a sí mismo.

Otro detalle importante por el que el mister ha dejado sus funciones es que las decisiones “tácticas” erróneas se pagan. En una empresa se toman cientos de decisiones al día, muchas de ellas tras un plan estratégico o el consenso del equipo responsable, pero aun así pueden salir mal. Las decisiones erróneas se pagan y si son decisiones arriesgadas, tomadas cuando la empresa necesita seguridad, las consecuencias pueden ser mucho mas perjudiciales para la persona que las tomó.

Ancelotti decidió alinear al defensa central Sergio Ramos en el centro del campo, lugar dónde la Juventus de Turín tenía a uno de los mejores centrocampistas del mundo, Andrea Pirlo; el resultado fue la eliminación. Si un empresario coloca cómo responsable de la gestión de ventas a un informático que nunca se ha formado en ventas, los resultados negativos-pérdidas-no se harán esperar y seguramente sea despedido por haber tomado una decisión arriesgada. El riesgo en la empresa es algo necesario para su crecimiento, para conseguir las metas y objetivos que se ha marcado, pero no debemos confundirlo con irresponsabilidad.

Como he comentado, el romanticismo en el fútbol se perdió hace mucho tiempo y lo que prima se entremezcla entre conseguir títulos relevantes con aumentar los presupuestos para la temporada que viene. Por desgracia, en el fútbol no hay sitio para grandes hombres y si para grandes floreros.

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