Un día sin tu smartphone puede ser horrible

Es notable que cada vez somos más dependientes de nuestro pequeño ordenador, el smartphone, para sobrellevar la cotidianeidad del día. Tanto en el ámbito laboral cómo en el personal, se han convertido en imprescindibles, generando su pérdida, un gran número de problemas.

Dice el refrán que “no aprecias una cosa hasta que la pierdes” y aplicando al uso que realizamos de los smartphones, no sabemos realmente lo dependientes que somos de estos pequeños aparatos hasta que no pasamos un día entero sien ellos.

Empezando por despertarse, puesto que lo usamos cómo despertador y ya no el típico reloj digital o la radio despertador. Sin nuestro smartphone que nos levante de un bello sueño, ya llegaríamos tarde al trabajo. A ello habría que sumarle las modificaciones de última hora en nuestra agenda; ni el retraso o el adelanto de una reunión sería advertida por nosotros, con las consecuencias que pudiera acarrear.

Si nos desplazamos en transporte privado, podríamos adentrarnos en un atasco demencial al no poder consultar la información del estado del tráfico. Algo parecido puede suceder con el transporte público, que gracias a numerosas aplicaciones sabemos a que hora exactamente pasará por nuestra parada; pero en este caso no podemos saberlo y llegaremos aun más tarde.

Por fin en ruta y calmados, aunque no deberíamos estarlo, ya que no vamos a recibir las modificaciones de última hora para la presentación o algún detalle sobre contratos, facturas o informes que debamos solventar al mismo llegar a la oficina. Pero además, el viaje va a ser aburrido sin nuestra música favorita-vía streaming-o sin poder ver el vídeo de la última tontería que se ha hecho viral.

Aunque la mañana se puede ir soportando, el no tener disponibilidad de nuestras redes sociales nos va a sacar de los nervios. No poder compartir por Instagram una fotografía de este horrible día, saber de la última juerga que nuestro amigo publicó en Facebook o no estar al tanto de los titulares y noticias de los usuarios que seguimos por Twitter, va a llevarnos al extremo. Nuestra desconexión momentánea de la red social digital nos creará un cuadro de ansiedad, de deseo irrefrenable de saber más y de estar a la última en información.

Luego están las redes sociales profesionales, que lógicamente, no obtendrán ningún tipo de actualización por nuestra parte y desconoceremos que está sucediendo durante esa mañana en LinkedIn o Pinterest, entre otros.

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Llegas al trabajo y enciendes el ordenador cual poseído por el espíritu de Steve Jobs para resolver todas tus dudas digitales, necesidades y mensajes. Ahora pareces tranquilo, pero no más lejos de la realidad porque olvidaste un detalle: tampoco tienes WhatsApp. En ese momento el pánico se apodera de ti y caes en la cuenta de que no puedes felicitar a tu hermana por su cumpleaños, quedar a tomar una cerveza con tus compañeros a la salida del trabajo, decirle a tu pareja que l@ quieres (con muchos corazoncitos), cambiar la hora del partido o simplemente distraerte con tu grupo de amigos subiendo bromas y chistes. Si, increíble pero el mero hecho de no contestar ninguno de los mensajes que te envíen puede suponer-y de suposiciones sabe mucho WhatsApp-que estas enfadado por algo que dijo un amigo o tu pareja, no querer hablar con esa persona o ignorar la broma que un grupo ha subido, pensando que no te hace gracia; las aclaraciones al final del día van a ser muy numerosas, te lo aseguro.

Si hemos dicho que no tienes smartphone, tampoco puedes realizar llamadas, obviamente. Lo fácil que sería llamar a tu amigo y decirle que te vas a retrasar a la salida del trabajo, pero claro, no te acuerdas de su número de teléfono, el cual si está en tu agenda telefónica. Por suerte podrías tenerlo en algún tipo de agenda virtual.

La vuelta a casa será igual de triste y aburrida que la ida, sin música y sin poder leer el comentario que tu pareja ha hecho sobre tu tolerancia al alcohol y del que ya hay casi 100 “Me Gusta”. Olvídate de adelantar trabajo y subirlo a tu disco virtual y así poder disfrutar de tu serie favorita, la cual, desafortunadamente, ha cambiado el horario de emisión, según publicaron en sus redes sociales esta mañana.

Permaneces atento a la carretera y suena una melodía que siempre te ha gustado pero nunca te acuerdas de su nombre y que seguirás sin saberlo porque no puedes utilizar tu aplicación de reconocimiento de canciones. Si no conduces y te aburres en un vagón de metro o en un autobús, tendrás que contar coches rojos de camino a casa porque no podrás superar ese nivel del Candy Crush que tanto se te resiste y que dejas para estos momentos.

Tu llegada a casa te certifica que la vida sin un smartphone es mucho más sencilla, sin tantas tareas que realizar, pero tan aburrida cómo contar coches rojos.

 

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