Las princesas Disney que realmente quieren las chicas

A Disney se le acusa de ser una “fábrica” de estereotipos femeninos. Protagonistas que deben ser rescatadas, con una belleza puede traerles problemas o sumisas a las demandas de un hombre, han sido puestas en tela de juicio por la campaña #RealPrincess.

Durante su crecimiento, los niños y niñas buscan modelos en los que fijar sus propios parámetros a la hora de comportarse y reflejarse en un mundo que están descubriendo. Los primeros modelos los extraen de su círculo más cercano, sus padres y hermanos y después van “tomado nota” de aquellos miembros que conviven a diario, cómo un maestro o un compañero. La influencia de la televisión ha acrecido de tal forma que podríamos ubicar en ese primer círculo a personajes de las películas que empaticen con ellos; y de eso Disney sabe algo.

La compañía del ratón orejudo lleva, en los últimos años, numerosos estrenos de películas cuyas protagonistas son femeninas: La Cenicienta (2015), Into the Woods (2014), Maléfica (2014), Frozen (2013), Brave (2012), etc; son las películas de animación cómo Frozen y Brave las que más atraen a las pequeñas de la casa.

El cine de Disney está siempre en entredicho por perpetuar la imagen de mujer-princesa, una chica-que no mujer-extremadamente delgada y de belleza perfecta, abnegada a los designios de los hombres y que su final feliz siempre pasa por la intervención de una figura masculina. Ya he oído a gran número de padres decir que en su casa “no entran películas de Disney” por ese mismo motivo, el de crear estereotipos irreales.

¿Una princesa con manchas en la cara? Por qué no

¿Una princesa con manchas en la cara? Por qué no

La organización dosomething.org, la cual organiza campañas para sensibilizar sobre aspectos que afecta a la población, tuvo la genial idea de preguntar a las niñas en edad escolar y a las adolescentes cuál sería su princesa ideal, pero una princesa más acorde con la realidad que ellas viven; la respuestas y los dibujos fueron increíbles.

Las princesas no lo son del todo, son más cercanas a ellas mismas, con algún tipo de minusvalía, malformación o enfermedad grave; deportistas, programadoras o científicas; que destaquen por su inteligencia o por poseer el “poder de protesta y cambiar el mundo”. El pelo es el mismo que ellas tienen, la ropa no provienen de ningún palacio, no las pintan con un príncipe azul cerca y el color de la piel define la variedad racial en la que ellas conviven.

¿Una princesa transexual? Por qué no

¿Una princesa transgénero? Por qué no

Pero a pesar de ello, las princesas Disney siguen triunfando y es que no debemos olvidar que los cuentos de hadas, esos de finales felices y festines de perdices, son ya un estereotipo de la propia vida que los adultos queremos llevar.

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