¿Qué hay de marketing en el independentismo?

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Recientemente se han publicado los resultados de la encuesta realizada por el Centre d´Estudis d´Opinió, un organismo de la Generalitat de Cataluña encargado de confeccionar todo tipo de estudios de opinión relacionada con asuntos de actualidad. Según dicha encuesta, el 48% de los catalanes es contrario a la independencia, mientras que el 44% está a favor de ella. Este es un cambio significativo, teniendo en cuenta que desde 2012 el sí tenía más apoyos que el no.

Además, esta encuesta ha venido acompañada de un descenso en el apoyo a partidos soberanistas, como Convergència i Unió y Esquerra Republicana. Ha habido un cambio en la tendencia ¿Pero porqué?. Desde un punto de vista objetivo, se puede decir que los partidos nacionalistas han utilizado la independencia para generar una campaña de marketing muy poderosa que durante mucho tiempo les ha garantizado su permanencia en el poder. Aunque parece que la gente se está dando cuenta de que al final, todo es marketing.

Por razones históricas, culturales y lingüísticas han existido en diversos territorios de España sentimientos regionalistas y nacionalistas, especialmente desde el siglo XIX en adelante. No voy a entrar a discutir sus bases ni tampoco me voy a meter con lo que cada uno sienta o piense, puesto que eso es algo personal que hay que respetar. Únicamente quiero explicar cómo determinados partidos políticos han utilizado estos sentimientos para conseguir buenos resultados electorales.

Y es que en el caso de las principales fuerzas nacionalistas el asunto está muy claro. Han conseguido crear una marca, centrada en la necesidad de independencia. Tanto en el caso de CIU, como en el de Esquerrra, se han dejado a un lado las propuestas políticas, dejando de importar las medidas que quieren tomar para mejorar la situación de Cataluña (que es lo que realmente les debería importar) en favor de un proyecto común por la independencia.

A mi parecer, están creando una marca (a pesar de que un partido es de izquierdas y otro de derechas). Se puede decir que el proceso de creación de la marca, no se ha diferenciado mucho del proceso normal de generación de una marca comercial. Así, como paso uno se ha escogido la imagen, en este caso la bandera “estelada”. Hasta 2012, momento en que CIU coge esta bandera, la “estelada” no era tan común, en favor de la auténtica bandera de Cataluña, que es la llamada “senyera”. Una vez escogido el icono gráfico, se han apropiado varios lemas, siendo uno de los más conocidos el canto “¡I!¡A! ¡Indepenciá!.

Una vez creada la marca, es necesario venderla. Para ello, el discurso de ambos partidos, se centra casi exclusivamente en hablar de la posible independencia de Cataluña, excluyendo cualquier tipo de propuesta ajena a ese asunto (probablemente las medidas que propongan uno y otro son bastante distintas). Y para hacer de la independencia una marca mayor, realizan actos tales que la famosa V de la Diada.

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Para mi, a todos los efectos han conseguido crear una marca, que incluso puede llegar a ser una marca comercial dada la cantidad de merchandising vendido de diferentes formas. Desde un punto de vista neutro, lo han conseguido hacer bastante bien. Han conseguido que se hable de ellos (como cualquier empresa que quiere difusión de su producto) y que muchas personas quieran adquirir su producto, es decir, el proyecto de una Cataluña independiente. Han logrado también ser los primeros en las encuestas, cosa que ha beneficiado especialmente a CIU hasta ahora, que empieza a ser más ventajoso para Esquerra.

Desde un punto de vista del ciudadano de a pié, su aportación es más bien escasa. No han consensuado una propuesta de Estado clara, no han definido ningunas bases y por supuesto no han planteado programas que se ocupen de los verdaderos problemas de sus ciudadanos o al menos, no les interesa hablar de ello. Cierto que es la creación de un estado catalán independiente podría llegar a ser una solución, pero este asunto no se ha abordado de forma seria.

El problema, obviamente no procede sólo de Cataluña. Otros partidos utilizan iconos y simbología común para hacer marketing político. El caso más claro es el del Partido Popular, quién adopta la bandera constitucional española y la defensa de la moral católica y del toreo con un fin muy claro: hacer creer que ellos son un partido que defiende a “España”. Es triste, pero en cierta manera lo han conseguido.

Es evidente que el conjunto de España, así como Cataluña, son mucho más que un estereotipo rancio basado en banderas, mitos y tradiciones. Son lugares llenos de ciudadanos que luchan cada día por vivir como los demás, sorteando dificultades como altos costes de la energía, desempleo, un empeoramiento de la sanidad y la educación y así podríamos seguir con una larga lista. Fuera de marcas y de símbolos que representan ideas románticas, debemos exigir medidas y propuestas y no meros cruces de acusaciones. Debemos exigir seriedad, ingenio y compromiso.

 

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