Razones por las que tus hijos debería ver las películas del Estudio Ghibli.

Hablar del estudio de animación Ghibli es hablar obligatoriamente de los maestros Hayao Miyazaki e Isao Takahata-directores-y del no menos laureado Joe Hisaishi-compositor. Son tres nombres que han marcado la historia de la animación y la de varias generaciones desde que en 1983, con el manga “Nausicaä del valle del viento”, iniciaran su andadura en el cine. Con Nausicaä comenzará una carrera caracterizada por la calidad de su animación, la originalidad de sus historias y la magia de su banda sonora.

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Manga y película de Nausicaä del Valle del Viento.

Por desgracia, cómo los genios que abandonan su lámpara al final de la historia, Miyazaki abandonó el estudio en 2013. Un año más tarde, el estudio, debido en parte a las pérdidas de su última película “El cuento de la princesa Kaguya”, la salida del principal valedor del estudio (Miyazaki) y la deriva del cine de animación al 3D, guardó sus plumillas para dejar de dar vida a esos personajes fantásticos.

¿Todavía no han visto tus hijos ninguna película del estudio Ghibli? ¿Tampoco tu? A continuación te dejo algunas razones (de cientos) para que os enganchéis a un tipo de animación que, lamentablemente, no está de moda.

Los protagonistas nunca se rinden.
En todas sus historias, el protagonista, ya sea una niña pez o un cerdo volador-piloto-se enfrentan a situaciones de superación personal, que implica en muchos casos, una elección entre lo se debe hacer y lo que desea hacer. Se ven inmersos en situaciones que pondrán a prueba su determinación, pero aun a sabiendas que tal vez no consiga su objetivo final, no se rinden. La niña sirena Ponyo querrá tener piernas y brazos, a pesar de las terribles consecuencias que pueda acarrear.

Los malos son muy realistas.
La maldad en el Estudio Ghibli es representada de forma más realista, sin apelar al dolor por si mismo sino que simbolizan aspectos más humanos cómo la envidia, la codicia o el odio. Es posible que se oculte simbólicamente detrás de un hechicero o una señora de la guerra, pero la historia no se simplifica con la lucha bipolar entre el bien y el mal, sino que los males que afectan al mundo también afectan a los personajes. La sinrazón de la guerra se volverá todavía más cruel con la pobre Setsuko en la aclamada “La tumba de las luciérnagas”.

También son importantes los otros personajes.
Pero es que lo mejor de las películas Ghibli es la cantidad de personajes secundarios que se vuelven entrañables por lo peculiar de su aspecto o la calidad “humana” que desprenden. Un espíritu con máscara, un conejo gigante, un espantapájaros andante, personas diminutas o un gato negro parlante ayudan al personaje principal en su aventura, al igual que en su evolución personal, ya que las películas de Miyazaki o Takahata te embarcan en un viaje en el que el personaje principal ya no será el mismo.

La belleza pictórica.
Es uno de los rasgos principales del estudio de animación. Visualizar una de sus películas es asistir a un espectáculo de color y luz, dónde los paisajes se hacen inmensos, los bosques te cubren con sus gigantescos árboles y los cielos te invitan a soñar con poder volar. El amor por la naturaleza, por su belleza real, queda patente en todas su películas, pero además, ese amor por los detalles se lleva a la recreación de las ciudades, castillos o interiores, cómo son baños públicos o palacios. La naturaleza animal y espiritual también se recrea de forma definida, sin dejar nada al azar y acorde con el resto del medio y el argumento. Así, incluso los insectos gigantes de Nausicaä o los Kodamas del bosque de Mononoke tienen sentido.

Se fomentan valores cómo la amistad, el amor y el respeto hacia la naturaleza.
Miyazaki es un declarado pacifista y ecologista que siempre ha promulgado valores importantes cómo la amistad y el amor. No son elegidos al azar, sino que se convierten en elementos fundamentales del personaje, rozando incluso la inocencia y que le definirán para el transcurso de la trama. A pesar de ser amores “puros”, los apuntala con una relación de amistad noble y la idea fundamental de que debemos ser generosos con los demás, incluso a nivel sentimental.

Perfecta para compartir con (toda) la familia.
Todos los títulos son aptos para ver en familia, aparte de su calificación, en sus historias prevalece la familia (de todo tipo) por encima de los intereses individuales. Pero lo mejor de ver una película Ghibli con tus hijos, amigos, sobrinos, padres, etc., es compartir una experiencia visual en la que se tratan aspectos universales y personales, invitándote a exponerlos con los que tienes alrededor.

Son obras muy bien realizadas.
Cualquiera de sus películas pueden ser calificadas cómo trabajos de bella factura, ya no sólo por la calidad de la imagen, el sonido o lo original de su argumento, acorde con lo peculiar de los personajes; también porque se hace notar el cariño con el que se han realizado. Cuando hablan de la naturaleza, lo hacen desde un aspecto más personal, desde su convicción ecologista; cuando hablan de amistad, no lo hacen desde una aparente falsedad, la amistad verdadera es el arma más importante que poseemos para combatir un mundo tan contrariado. De todos los miembros del estudio y de los que participan en cualquier film (voces, fotografía, sonido) se desprende amor a lo que hacen.

La banda sonora está a la altura de la fantasía.
Pocos directores se ven ensombrecidos por el creador de la banda sonora de su propia película y a Miyazaki-Takahata le sucede con el maestro Hisaishi-seudónimo de Mamoru Fujisawa. No sólo ha trabajado para animación, aunque sus trabajos en “La Princesa Mononoke”, “El Castillo ambulante” o “El viaje de Chihiro” elevan a este compositor a la categoría de clásico de la música oriental. La capacidad de escuchar uno de sus temas y transportarte al momento exacto de la película sin ni siquiera haberla visto es escasa entre los compositores actuales y a Hisaishi le sobra. Además, esa conjugación entre belleza narrativa y su música, te hacen sentir que estas asistiendo a un momento especial en la película y por defecto, va a ser especial para ti. Es justo decir que otros compositores trabajaron para el estudio, cómo Michio Mamiya, Katz Hoshi, Akiko Yano, Yuji Nomi, Tamiya Terashima, Cécile Corbel, Satoshi Takebe, Takatsugu Muramatsu y Shigeru Nagata.

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Algunas de las películas más famosas del estudio Ghibli.

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