Las Escuelas de Arte son un valor seguro para nuestra ciudad.

Las ciudades con visión de futuro, las que no se conforman con ser salvadas por un gran centro comercial, una fábrica de conservas o la iglesia en la que se casaron los amantes de una novela histórica, deberían apostar por valores diferentes a los que han estado jugando tradicionalmente y que se han agotado. Los valores que pueden hacer de una ciudad algo importante se basan en la creatividad, la osadía, el trabajo bien hecho, no dejarse llevar por los convencionalismo, estar en contacto con las nuevas tecnologías sin dejar de beber de lo tradicional, pero sobretodo del amor y los sueños; es en mi visita a la Escuela de Arte de Albacete dónde he encontrado todos estos valores y a un gran nivel.

La excusa perfecta para asomarnos a los trabajos de las nuevas generaciones de “soñadores” me la ha dado la exposición de premios del certamen J. A. Mestre a la excelencia en las enseñanzas de Artes Plásticas y Diseño-ya por su tercera edición-que se está celebrando hasta el 11 de Marzo en la Escuela de Arte de Albacete (Calle José Carvajal, de lunes a viernes en horario de 9h-14h). Es una exposición que registra los trabajos premiados y los trabajos seleccionados para concursar, todos ellos de las Escuelas de Arte de España.

Algunas de las obras premiadas en la Escuela de Arte de Albacete.

Algunas de las obras premiadas en la Escuela de Arte de Albacete.

Cuando me acerqué a la exposición, lo hice con la esperanza de encontrar esa chispa que se enciende en el artista, que no reconoce ni tan siquiera él de dónde ha salido, pero que cuando prende dentro de su cabeza, se sucede lo magníficamente inexplicable; y así ha sido. Desde trabajos puramente artísticos, anhelos interiores plasmados en una silla, una fotografía, tres esferas o un vestido de formas geométricas, hasta redefinir la manera de contar un cuento o el significado de un juguete, la presentación del menú de un restaurante o incluso su propio diseño.

Se podría expresar con un símil algo estúpido cómo si “entráramos desnudos y saliéramos con un traje que marcara tendencia”. Cualquier empresa de cualquier ciudad que parta de cero, puede acercarse a estos “centros de creatividad” para que le fabriquen un producto original, una campaña de marketing diferente, el diseño del local, su desarrollo en nuevas tecnologías e incluso la filosofía de su nueva empresa; pocos cubren a la vez aspectos tan importantes.

Otras obras expuestas en la Escuela de Arte de Albacete.

Otras obras expuestas en la Escuela de Arte de Albacete.

Y es que deben ser escuchados, deben ser tenidos en cuenta por los estamentos públicos y privados de su ciudad. Los concursos y premios están bien, te animan a ganar algo más interesante que el regalo de un Kinder Sorpresa, pero la creatividad y la iniciativa se cultiva a diario y no por temporadas. Imaginemos que se sienten escuchados y valorados durante todo el año; imaginemos que oímos lo que tienen que decir y atendemos a las miles de maneras que poseen para decirlo.

Si queremos que nuestras ciudades no mueran de involucionismo, no podemos dejar al margen a estas Escuelas de Arte; debemos hacerlas participes, de forma activa, en la construcción de la ciudad que todos deseamos.

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