Un mundo poco ideal

Hoy os voy a contar una historia, mi historia.Dentro de un mundo que no es de fantasía, pero que está compuesto por malvados que amenazan,extorsionan y matan, y personas buenas que no se lo merecen.

Siendo los protagonistas buenos, los únicos que quieren conseguir PAZ y que todas las personas de este mundo (o país) puedan caminar sin temor  por la calle y llevar una vida tranquila haciendo una vida normal.

Todo empieza un veinticinco de octubre de 1985; ese día nazco yo. YO no sé nada del mundo mundo, ni de la gente que me rodea pero a partir de ese día,tuve y tengo a mi lado a dos de las personas más importantes de mi vida, mis padres; que jamás se han separado de mí.

Crecí normal, con mis llantos,con mis risas, y empecé el colegio;eso sí, tenía que tener una cosa muy clara, NADIE debía saber la profesión de mi padre.Esa profesión a la que le dedicaba día, noche y en ocasiones la salud.

Viajábamos bastante, vivíamos en un pueblo o ciudad y mi padre, por acercarse a nuestra tierra nos hacía trasladarnos cada poco tiempo. Con éste ajetreo aprendí de todo en la vida.

A vivir en pisos de alquiler, a vivir en casas que nos dejaban los jefes de mi padre, y aquellas eran del siglo pasado, tenían las escaleras rotas,baños minúsculos y mohosos, ventanas también rotas por las cuales entraba frío o lluvia dependiendo de la situación.No tenían calefacción, ni ascensor, ni electrodomésticos, ni cocina, ni muebles, y a veces, ni instalación eléctrica.

Eso en cuanto a la vivienda, en cuanto a amigos, hice muchos y muy buenos.

Hasta este momento mi historia era normal, hasta que vi a mi madre llorar mientras que hablaba con mis abuelos por teléfono,decía que nos mandaban forzosos al País Vasco.¿Y qué es el País Vasco para que toda la gente se ponga a llorar tanto?Me pregunté.

Mis padres me explicaron que era un sitio muy bonito, dónde había playa y montaña verdes, que las cuidases eran elegantes y grandes; y dónde el idioma cambiaba al nuestro, por lo que tendríamos que esforzarnos un poquito más.

También me dijeron que estaba terminantemente prohibido decir la profesión de mi padre, ya no sólo en el colegio sino también en la calle.

Yo como era muy observadora, empecé a darme cuenta de que a pesar de que aquella ciudad (Irún) era muy bonita y de que hacía mucho sol, mi madre secaba el uniforme de mi padre escondido en una habitación y con la persiana bajada(no teníamos secadora).Fui observando unas cosillas más, como que mi padre no se ponía el uniforme, lo llevaba en un macuto; o que a nuestro Opel Corsa City le cambiaron la matrícula; o como que cada vez que veía a mi padre coger el coche para irse a trabajar o bien montarnos todos, daba una vuelta alrededor y miraba debajo.

Eran cosas que al final se convirtieron en cotidianas,hasta que llegaron las fiestas mayores, y vi algo que me horrorizó para siempre.Llegamos a la plaza del pueblo y en una farola había lo que parecía un muñeco colgado del cuello que llevaba puesto el uniforme de mi padre.Y no sólo eso, si no que un grupo de gente (por denominarlos de alguna manera) se dirigieron a él y lo quemaron; al muñeco ya un contenedor.Todo delante de nuestros atentos ojos.

Ahora después de algunos años comprendo como algunos compañeros de mi padre no salían apenas de casa después del trabajo.Pero allí la vida para mí era tranquila,no me comunicaba mucho con los niños de allí,solo con los hijos de los compañeros de mi padre. Que de vez en cuando, tenían que marcharse de repente y muy rápido porque una tal ETA les había amenazado de muerte.

Pues bien, ya sabréis a qué se dedica mi padre. Gracias a que hoy se supone que hay libertad de expresión, sí que lo puedo decir, es GUARDIA CIVIL. Y a pesar de que hay personas que a este cuerpo de seguridad del Estado le tienen asco, rabia, rechazo. Es un cuerpo que intenta hacer posible que vivamos en paz, junto con la policía nacional. Y que a pesar de estar mal valorados y mal pagados, son personas que se entregan a una vida en la carretera, a una vida con peligros de terrorismo, a una vida de nómadas por el bien común.

Y ojalá que como dice el señor Hasier Arraiz Presidente de Sortu se vaya del País vasco la Guardia Civil, porque ya está bien de aguantar vejaciones a personas que intentan mantener la PAZ y que los ciudadanos que nada tienen que ver con política puedan salir a pasear por la calle tranquilos y sin altercados. Lo único que hace la Guardia Civil es un trabajo admirable de civismo y si les hacen irse ya no lloraran más familias por miedo a ir al infierno en llamas.

Esto es un HOMENAJE tanto a mi padre que pasó por aquel mundo poco ideal y salió vivo, tanto como para el resto de Guardias Civiles vivos y muertos, que han pasado y aun siguen pasando por aquella tierra llena de hienas inconscientes con ideas pasadas de moda.Esta profesión es digna y NO OFENDE A NADIE, es indignante que aún hoy en el recién 2015 quedan dictar un destino lleno de miedo y extremismo.

Y colorín colorado éste cuento AÚN NO SE HA ACABADO……

paz_manos

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