Tipos de regalos (equivocados) que te habrá traído Santa.

La noche de Navidad ha evolucionado en nuestro país y cada año son más numerosos los hogares a los que Santa Claus visita. Se cena de forma copiosa, se brinda con alcohol y tras los turrones hay que dormir porque esa noche de magia todavía no ha terminado.

Al día siguiente, la ilusión se levanta antes que nosotros y cual sonámbulos nos acercamos al árbol a buscar nuestro ansiado regalo, ese en el que llevamos pensando meses y que esperamos para ampliar nuestra estantería de figuritas, leer la última aventura o lucir en la muñeca; pero sorpresa-nunca mejor dicho-no es lo que esperábamos.

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Tal vez nos hayamos portado mal o los “ayudantes” de Santa hayan olvidado las veces que les recordaste lo que te hace ilusión. Un error lo tiene cualquiera y Santa también es humano, no así sus ayudantes que podrían haber prestado más atención a los detalles.

Os mostramos una lista de regalos desafortunados que casi todos hemos recibido de Santa Claus y que te hacen replantearte si el servicio postal al Polo Norte es eficaz.

El regalo para la casa.
Este es muy socorrido y quién te lo hace puede dividirse en dos tipos de personas: los que realmente piensan que es un regalo práctico y los que no saben que regalar y te despachan con una lámpara para tu mesa de estudio que no tienes. En ambos casos, la carta la escribo yo y no la llave del trastero, entonces ¿por qué me regalas un guarda llaves?

El regalo que es más para otra persona que para ti.
Vivir en pareja conlleva estos riesgos y se debe sobretodo a que le tienen más cariño a tu media naranja que a ti-lo siento pero es verdad. Suelen ser regalos de amig@s de tu pareja o tu propia madre, que ha congeniado tanto con él/ella que se merece dos regalos.

El regalo que es feo y nada más.
De estos, el gracioso de Santa, ha repartido bastantes y de todas clases. Lo peor de este tipo de regalo es disimular tu cara de “¿esto qué es?” mientras vas desembalándolo y sobre una mano le das vueltas con la intención de decir “¡Oh, pobre Yorick!” Mi recomendación: no lo estropees, no pierdas el papel ni la caja con el que iba envuelto, no lo uses, espera dos años y recuerda que la venganza se sirve en plato frío.

El regalo que lo intenta pero no se acerca.
Estos regalos son los que más rabia dan porque se nota que lo ha intentado, que se ha molestado en buscar el mejor regalo, pero que por desconocimiento o no haberte escuchado hablar las diez veces de “Los Juegos del Hambre”, te tienes que conformar con ese. Me refiero a esos regalos que en esencia era lo que pedías-un libro de aventuras-pero no ese exactamente-Las aventuras amorosas de Lucille. Tienes que cogerlo con toda la amabilidad y poner esa cara de falsa alegría que ponemos cuando el jefe te pregunta “¿no te importaría echar una hora más de trabajo?” un viernes por la tarde.

El regalo que se nota que es de última hora.
Este es peligroso porque puede arruinar el día de Navidad y es que denota muchas cosas. Primera, que te importo tan poco que sólo tienes tiempo para pensar en mí a pocas horas de la cena de Navidad. Segunda, que me conoces tan poco que no eres capaz de comprar por Internet algo de mi lista de deseos de Amazón. Y tercera, que el próximo regalo que te vaya a hacer será directamente proporcional-en valor-al que me has traído del chino de la esquina.

El regalo que es más barato que el tuyo.
Esto suele suceder cuando no se establecen unos mínimos y máximos para los regalos. Es cierto que la Navidad es encontrarse con los que más quieres, pero si mi regalo supera al tuyo en veinte euros, me da la sensación de que entre todos los que nos encontramos, a mí me quieres menos. Son personas muy avaras, muy identificadas con el espíritu navideño del señor Scrooge, que piensan que se lo merecen todo sin dar nada a cambio; les vendrían bien una visita de los tres fantasmas.

El regalo que se repite todos las navidades.
Es difícil de catalogar porque te lo puede hacer tu madre, que piensa que necesitas corbatas nuevas todos los años o tu amigo, que cree que te encanta el queso para fundir. No seas antipático y tómatelo con filosofía, desde ahora hazte coleccionista de corbatas o experto en Fondues, tal vez tenga valor en el futuro.

El regalo que es práctico, excesivamente práctico.
Los regalos son en parte cosas que no necesitamos, que son un capricho que tu no te diste en tu tiempo y que recibes de buen agrado. Un regalo práctico cómo ropa, perfume, zapatillas o paraguas son tan cotidianos que se salen de la categoría de “regalos” y pasan automáticamente a la de “eso me lo compro yo”. Un regalo es para sentirse querido y especial, para que esa persona que te quiere, insinúe que piensa en ti.

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