Eso ya lo hizo Madonna.

Cuando escucho por la radio o veo en algún programa de televisión sobre las excentricidades de Lady Gaga o Miley Cyrus, me viene a la cabeza una idea: eso ya lo hizo Madonna.

Por si no se habían dado cuenta-ironía-vivimos una época carente de creatividad e innovación en el mundo de la música, el cine y la literatura. Se están repitiendo patrones de lo años ochenta y noventa, pero ahora sin hombreras. Lo curioso es que vivimos en el siglo en el que puedes ser lo que tú quieras, expresarte de la forma que más lo desees y darte a conocer al mundo entero.

La actual vida digital posee esos beneficios, el de poder conocer a cualquier artista, por muy novel que sea, de cualquier parte del mundo. Pero de forma oficial, en listas de éxitos, carteleras o best sellers, sobresale la mediocridad.

Algún sociólogo ha señalado que va a ser muy difícil repetir esas dos décadas doradas-la de los ochenta sobretodo-porque ya está todo inventado.

¿Se acabó la creatividad? Me parece que es más bien un síntoma de decadencia y acomodamiento que de crisis creativa. La decadencia llega por la sobreexplotación durante los noventa de la cultura del consumo inmediato, de una época de “lo que yo quiera y cuando yo quiera” que ha estimulado una cultura de consumo ávida, no sólo de productos, sino también de cultura y experiencias.

Los artistas de todo tipo han vivido una “Belle Epoque” en la que cualquier cosa se vendía, cualquier single era número uno o cualquier película era un taquillazo, sin reparar que el ritmo de producción que se exigía iba en aumento con los años. En el cambio del nuevo milenio era el público el que exigía cuando tenía un artista que trabajar y en qué, porque si no, entraba otro a ocupar su puesto en ventas y beneficios.

Juguemos a un juego de comparativas: por cada artista que les diga me dicen uno actual de la misma o similar calidad-no valen copias. La verdad es que es un juego con cierta trampa, porque empezar con nombres cómo Michael Jackson, Madonna, Queen, Bruce Springsteen, U2, Metallica-en música-Indiana Jones, Star Wars, Ghostbusters, El color Púrpura, Gandhi, Jim Henson-en cine-Gabriel García Márquez, Humberto Eco, John Irving, Stephen King-en literatura-es difícil buscar alguien parecido. Al leer la lista, más de alguno habrá pensado que son nombres que continúan escuchándose, pero es en los ochenta cuando se revelan cómo grandes en su terreno.

Se repiten los patrones de grupos de adolescentes, cantantes descaradas, escritores de pluma prolífica y el cine está tan herido que la televisión le ha barrido de la pantalla.

Seguimos consumiendo con el mismo apetito de siempre, insaciable, asistiendo en muchas ocasiones-vamos a salvar a alguien-a la insatisfacción que nos produce leer una obra o escuchar una canción y no encontrar la chispa o la genialidad que en esos años se producía de forma constante. Tal vez, la nostalgia de tiempos mejores pese demasiado y nuestro paladar se ha vuelto demasiado exquisito, rechazando buenos artistas aunque no increíbles, cómo la década que vivimos.

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