De hiperconectado a hiperseparado.

Es evidente que la tecnología ha invadido nuestras vidas y también es evidente que no queremos que se vaya, pero no lo es el asumir su consecuencias o poner solución a los problemas que genere esta dependencia.

Habréis escuchado el “original” mensaje que una pareja te da gratuitamente cada vez que vas a cenar a su casa: la vida en pareja es difícil; cómo si hubiera algo sencillo. Pero parecer ser que la tecnología ha puesto las cosas un poco más difíciles que antes.

Si os paráis a pensar, la temática de las discusiones se ha ampliado. Ahora ya no es sólo por poner la lavadora o ir a cenar a casa de tus suegros, ahora también es por el uso del tablet o el smartphone en casa.

El peligro para la pareja recae en la desconexión que provoca el uso continuado de cualquier dispositivo que te permita conectarte a la red. Cada vez son más las parejas que observamos utilizando su smartphone, cada uno sentado frente al otro, con los ojos fijos en la pantalla de su teléfono, si percatarse de las velas, el vino, el local o de lo espléndida que va su acompañante esa noche.

Debido a nuestro ritmo de vida, el tiempo que pasamos juntos es escaso y procesos importantes cómo la comunicación, la atención, la sensualidad, el amor, el sexo o la sociabilización cobran más sentido. No obstante, si introducimos el consumo individual de tecnología en este periodo escaso, esos elementos importantes se verán reducidos o incluso desaparecerán, mermando la relación.

Christina Leggett, investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Queensland, escribe en la revista International Journal of Neuropsychotherapy que “Utilizar la tecnología de forma separada de su pareja, mientras estas en su presencia, fomenta la desconexión en vez de la conexión”. Además, su compañero Pieter Rossouw, afirma que “La desconexión en las relaciones tiende a conducir a sentimientos de insatisfacción”.

Entonces, ¿es aconsejable el apagón tecnológico en casa? Algunos pensarían que es lo más lógico, pero el uso de la tecnología también puede llevarse en pareja, induciendo el efecto contrario. Compartir el mismo tablet o smartphone para realizar tareas de forma conjunta fortalece los lazos de intimidad y unión de la pareja. Se puede ver una película (el espacio se reduce), jugar a juegos online uno contra otro, escuchar música o empezar un álbum de selfies en pareja.

No sólo vivimos en la era digital, sino que es la era “digital-individual”, sin explorar las cualidades positivas que la tecnología ofrece para mejorar la convivencia en pareja. Un consejo, Twiteen menos y besen más.

Fuente: nytimes.com

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