Monstruos, mutantes y otros seres del cine de terror.

La historia del cine de terror está repleta de seres y personajes que han provocado innumerables desvelos a los espectadores. Desde los clásicos vampiros, hombres lobo, momias, hombres invisibles y monstruos resucitados, hasta mutaciones, seres de otro planeta o seres demoníacos han desfilado por la gran pantalla, alimentando todos nuestros miedos más ocultos. Algunos de ellos son tan curiosos y extraños que es difícil no provocar una carcajada, aunque con la mayoría no desearías encontrarte.

La energía nuclear-la explosión de bombas atómicas-ha producido los monstruos más asombrosos y terroríficos del celuloide. Unas pruebas atómicas en el desierto, en el océano o simplemente experimentos realizados por los humanos son el detonante perfecto para conseguir un monstruo de más de 15 metros de altura. Pudiera ser que un zombie te asustara, pero una hormiga gigante (Them!. 1954. Gordon Douglas) te va a hacer correr cómo nunca lo has hecho en toda tu vida. Aunque no sabría decir si una araña gigantesca sería peor (Tarántula. 1955. Jack Arnold).

También las personas pueden convertirse en seres mutantes, sin llegar a ser tan guapos cómo los de la Patrulla X. El mítico Vincent Price se convertirá en una mosca (La mosca. 1958. Kurt Neuman) y la bellísima Susan Cabot en la mujer avispa (La mujer avispa. 1960. Roger Corman), formando el elenco más famoso de insectívoros humanos.

Pero no todos son seres mutados, también encontramos en el cine clásico de terror japonés monstruos que han despertado tras haber permanecido miles de años dormidos-causado por otra bomba nuclear. Este es el caso del monstruo más entrañable del país del sol naciente, Godzilla (Japón bajo el terror del monstruo. 1954. Inoshiro Honda), junto con su “amigos” Gamera (Gamera el invencible. 1965. Noriaki Yuasa) y Ghidra (Ghidra: El monstruo de las tres cabezas. 1956. Ishiro Honda).

A diferencia de estos seres horripilantes, el sexo femenino es retratado cómo un modelo de mujer fatal que aprovecha su sensualidad para acabar con los “cándidos” hombres. Estuvo de moda retratar a la mujer cómo una visitante del espacio exterior, ya sea del planeta Marte o de planetas desconocidos-la mujer radiactivas en The Astounding She Monster, de Ronald Ashcroft- cuyo fin era acabar o esclavizar a la raza humana.

Otro de los estereotipos que las mujeres “malas” interpretaron fue el de asesinas despiadadas-Alraune o La Mandrágora de H. Galeen- o brujas-La maldición del altar rojo de Vernom Sewell. En ambas, el uso de sus encantos y exuberancia era clave para resaltar en la trama y en la pantalla, pero no prevalecía sobre sus interpretaciones, llegando a ser brillantes-Brigitte Helm en La Mandrágora. Más difícil era encontrar películas con una mujer bella que se transformaba en una horripilante criatura-Marla English tras ser hipnotizada en The She-Creature de Edward L. Cahn.

El género de terror ha vivido su época dorada durante la aparición de estos monstruos, la mayoría ridículos frente a la pantalla, pero entrañables vistos desde la distancia que nos ofrecen el trancurso de los años. Tal vez, hoy día asuste más una muñeca que tan sólo cambia de lugar o gira la cabeza, tal vez el terror ya no tenga sitio para esas maravillas que tantas pesadillas despertaron, pero si hay algo cierto es que el miedo a lo desconocido siempre ha subyacido dentro de un traje, en una maqueta o en la figura de una asesina de otro planeta.

Anuncios

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s